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INDICE ARTICULOS

Rehabilitación basada en ejercicios Pilates

Síndrome del corredor

Bursitis trocantérea

Nueva terapia contra la Artrosis: Plasma Rico en Factores de Crecimiento

Fractura Hueso Navicular

Dedo en Resorte

Fracturas en la Diabetes: Consolidación

Rehabilitacion respiratoria y ejercicio en el anciano

Escafoides accesorio

Problemas Cardiacos en la niñez

Cancer: Inmunidad

Efectos y aplicaciones de la Magnetoterapia

Tendinitis Poplítea

 

 

Rehabilitación basada en Ejercicios Pilates

(FUENTE: http://enbuenasmanos.com) La rehabilitación basada en ejercicios Pilates es, realmente, cada vez más habitual en equipos de fútbol, básquet u otras disciplinas deportivas.
La técnica Pilates de ejercicios, base de nuestra plataforma de rehabilitación, es, tal vez, una de las técnicas de ejercicios más completa e integral que existe en la actualidad. Es una integración armónica de acondicionamiento físico y control consciente sobre la corporalidad y el movimiento. La gran similitud existente entre la plataforma de rehabilitación basada en Pilates con el moderno concepto neuro-mecánico de rehabilitación la convierten en una técnica de plena vigencia y en progresivo desarrollo en esta área.
La base del movimiento normal, sin dolor, que permita todos los rangos de movilidad y el uso de toda la capacidad funcional del sistema músculo-esquelético, está en la correcta alineación postural, la estabilidad del sistema osteo-articular, el balance y tonicidad del aparato muscular, y un eficiente mecanismo de control neurológico denominado control motor. Para el logro del objetivo de movimiento funcional sin dolor hemos seleccionado y a veces adaptado ejercicios de otras técnicas y pautas utilizadas en rehabilitación como Máckenzie, Williams, Bobath, MTB, Klapp y otras, así también se han modificado y adaptado ejercicios de Pilates para que cumplan con los requerimientos propios de la rehabilitación.
De acuerdo al modelo propuesto por Panjabi, investigador de la Universidad de Yale, ampliamente aceptado para la columna vertebral y que puede hacerse extensivo todo el aparato osteo-articular en general, el sistema de estabilización de las articulaciones de nuestro cuerpo posee tres componentes básicos: una parte activa (muscular); una parte pasiva (osteo-ligamentosa) y una parte controladora que esta a cargo del Sistema Nervioso Central.
Cualquier problema que afecte en forma aislada o simultáneamente a una o a varias partes de este sistema, conducirá inequívocamente a la inestabilidad articular y a la pérdida de la relación normal entre las estructuras anatómicas de una articulación o segmento corporal móvil. Esta situación, denominada Inestabilidad, que es compensada, en primera instancia, por los complejos mecanismos de control y compensación existentes en nuestro organismo, determinará en un período de tiempo variable de una persona a otra, la aparición de tensiones musculares y ligamentosas asociadas a una pérdida de la relación de cargas en las superficies articulares, lo que desde el punto de vista clínico se traducirá en malestar, dolor, limitación funcional, y cambios anatómicos de las estructuras involucradas, generalmente en este mismo orden de presentación y en forma secuencial, rara vez de aparición simultánea.
Así por ejemplo, la artrosis temprana, las discopatías en la columna vertebral, las tendinitis crónicas, etc. sin duda son favorecidas o provocadas por el desbalance en el sistema estabilizador de las articulaciones y constituyen manifestaciones relativamente tardías de un proceso que puede llevar mucho tiempo de evolución en el momento de hacerse sintomático.
El tipo de reeducación motriz al que se orienta nuestro modelo de rehabilitación basado en el control motor, está fundamentado en el desarrollo de fuerza, elasticidad y tonicidad muscular, sin acortamientos ni tensiones en los músculos, con cero impacto, es decir, sin golpes o movimientos bruscos cortados por interrupciones repentinas, como ocurre por ejemplo en ejercicios con saltos (step, trote, etc.) El desarrollo de fuerza, tonicidad y flexibilidad sin tensión se basa, en este modelo, en el control conciente del movimiento, la fuerza y la postura (control motor) con el uso intensivo de un tipo de ejercicio o trabajo muscular, denominado excéntrico. En este tipo de trabajo o contracción muscular, el músculo hace fuerza en su estado de elongación, es decir, estirado. Cuando el músculo se ejercita de esta manera, crece en largo y no en ancho como ocurre por ejemplo cuando se levantan pesas o se trabaja contra resistencias en las cuales el músculo para hacer fuerza debe acortarse (por ejemplo, cuando doblamos el antebrazo sobre el brazo para levantar un peso desde el suelo)
El crecimiento del músculo en longitud, no solo le permite tener más fuerza, sino además, y esto es un elemento fundamental en el trabajo de rehabilitación, disminuye la tensión sobre los tendones y también disminuye la presión ejercida entre los huesos de una articulación y sus estructuras de sostén (ligamentos, cápsulas articulares, cartílagos)
El trabajo muscular excéntrico se logra, en la técnica Pilates, gracias al alto nivel de concentración y control sobre los movimientos que exige la correcta ejecución de la técnica y al uso de implementos dotados de resistencias que ofrecen una tensión variable y dinámica, como la resistencia ejercida por los resortes. Los resortes desde el punto de vista mecánico tienen un comportamiento muy semejante a los músculos, por lo que podríamos decir que los músculos se ejercitan contra un "igual".
El principal objetivo de la aplicación de la técnica Pilates en rehabilitación de problemas músculo esqueléticos es lograr la alineación corporal, la tonicidad eficiente de la musculatura, el control motor y el Movimiento funcional sin dolor. Esto quiere decir que las personas con lesiones o patologías del sistema músculo-esquelético puedan moverse normalmente, controlando sus movimientos y fuerzas, sin molestias ni dolor, con sus articulaciones estables y un cuerpo estructuralmente alineado y fuerte.
Los huesos del cuerpo se relacionan entre sí en las articulaciones, para que estas no sufran y no estén expuestas a lesiones o problemas, es necesario que estén correctamente alineadas y estables y así puedan realizar los movimientos normales para los cuales están diseñadas. Cuando existe un desarrollo asimétrico y no armónico de los músculos que participan en un movimiento articular, como ocurre en un ciudadano común y corriente que realiza generalmente los mismos movimientos, utilizando siempre los mismos músculos en desmedro de otros, (por ejemplo, cuando utilizamos nuestros brazos habitualmente hacemos fuerza cuando doblamos el brazo, levantar algo, apretar, etc., y muy rara vez hacemos fuerza cuando lo extendemos, lo que lleva a un crecimiento del bíceps, en desmedro de los músculos de la parte posterior del brazo)
Cuando esto ocurre, algunos músculos "tiran" más que otros y la articulación pierde su alineación y estabilidad (los huesos se desplazan en posición de reposo, y cuando se mueven lo hacen con una relación anormal entre ellos), estos desplazamientos son a veces mínimos, y no son detectados por el ojo humano, pero los eficientes y precisos mecanismos de control que tiene el cuerpo, si los detecta. Entonces, el cuerpo en forma automática intenta neutralizar estas pequeñas "desviaciones", y hace que algunos músculos comiencen a "tironear" para tratar de corregir el problema. El músculo que tironea termina contracturado y doloroso, ya que no es capaz de generar la fuerza suficiente para neutralizar al músculo que está más desarrollado. No es capaz de hacerlo cuando sólo es un problema de desbalance muscular y tampoco será capaz de corregir una alteración en la anatomía de la articulación una vez que esta se ha producido a consecuencia de una inestabilidad mantenida en el tiempo (ej.: discopatía, artrosis, etc.), generándose un verdadero círculo vicioso que lleva al dolor y a la limitación funcional crónica. Este mismo fenómeno (la tracción mantenida del músculo sobre el hueso donde se fija mediante el tendón) hace que aumente la tensión ejercida sobre los tendones y los predispone a lesiones con facilidad (Tendinitis, Tendinosis)
Por otro lado, en presencia de inestabilidad las superficies de los huesos que articulan entre si para permitir el movimiento, "se acercan" o "se desplazan" y se relacionan en forma imperfecta, lo que con el tiempo comienza también a causar problemas de dolor y limitación para los movimientos. Estos fenómenos pueden ocurrir en cualquier articulación del cuerpo (rodillas, hombros, codos, muñecas, vértebras de la columna, etc.) y los principios de la rehabilitación basada en la técnica Pilates operan de la misma forma en cualquier parte del cuerpo, ya sea la columna vertebral, las rodillas, los hombros, las caderas, etc.
El trabajo programado de los diferentes grupos de músculos que participan en los movimientos de los distintos segmentos corporales, permite lograr movimientos fluidos, firmes, con articulaciones estables. Uno de los elementos más importantes en el trabajo de estabilización articular es la co-contracción muscular de agonistas y antagonistas, lo que es otro factor esencial de la plataforma de rehabilitación basada en Pilates.
La progresiva estabilización de las articulaciones, que significa devolver a las articulaciones su posición y alineación normal, así como normalizar hasta donde sea posible la relación de las estructuras articulares entre sí (separar huesos que estaban muy cerca entre sí por mucha tensión muscular por ejemplo, o alinear articulaciones que están desalineadas por un desarrollo excesivo de un grupo muscular en desmedro de otro), es uno de los pilares de la rehabilitación basada en la técnica Pilates.
Los movimientos y ejercicios se realizan en forma armónica y sincrónica con un importante trabajo de respiración, para lo cual también es fundamental un alto grado de concentración. La participación de la respiración, controlada a voluntad en forma consciente, en el movimiento y la fuerza muscular, no sólo determina niveles óptimos de oxigenación hacia el cuerpo y los músculos, sino además permite alcanzar un alto grado de relajación mental, llegándose en algunos casos a niveles cercanos a los alcanzados durante la meditación profunda.
Cualquier esquema de rehabilitación basado en Técnica Pilates, comienza por el trabajo de estabilización y fortalecimiento de la región lumbar, y desde ahí se va abordando la estabilidad, alineación y fortalecimiento balanceado de los otros segmentos corporales, lográndose finalmente la corrección postural y la estabilidad del sistema músculo-esquelético en su totalidad.
El objetivo del movimiento funcional sin dolor se alcanza cuando hemos sido capaces de incorporar a nuestro repertorio inconsciente nuevos patrones de movimiento y postura, más naturales y más eficientes, con articulaciones estables y alineadas con musculatura fuerte, tónica, flexible y balanceada.
Dr. Enrique Bertossi

Síndrome del Corredor
(FUENTE:http://www.cto-am.com)El síndrome de fricción de la banda iliotibial  es una lesión por sobreuso de los tejidos blandos  en la parte distal del muslo, en la parte externa de la rodilla. Es una de las principales causas de dolor lateral de rodilla en los corredores y ciclistas. La banda iliotibial es una banda gruesa del tejido blando fibroso que se extiende de la cadera hacia abajo por la parte exterior del muslo, y se inserta en la tibia. La banda es crucial para la estabilización de la rodilla en la marcha, desplazándose desde la parte posterior del fémur a la parte anterior durante la marcha. El rozamiento continuo de la banda sobre el epicóndilo lateral femoral con la flexión y extensión repetida de la rodilla durante la carrera puede provocar inflamación de la zona. Ocasionalmente, la banda iliotibial se inflama en su origen proximal y causa dolor referido de la cadera 

Anatomía funcional  

La banda o cintilla iliotibial es la condensación de la fascia formada por el músculo tensor de la fascia lata y el glúteo mayor. La banda iliotibial es una gran estructura plana que se origina en la cresta ilíaca y se inserta en el aspecto lateral de la tibia proximal concretamente en el tubérculo Gerdy. La banda funciona como un ligamento lateral entre el cóndilo femoral lateral y la tibia en la estabilización de la rodilla. La banda iliotibial asiste en 4 movimientos de las extremidades inferiores:

Abducción a la articulación de la cadera.

Contribuye a la rotación interna de la cadera cuando la articulación de la cadera es flexionada a 30 °.

Ayuda con la extensión de la rodilla cuando la rodilla está en menos de 30° de flexión.

Ayuda con flexión de la rodilla cuando la rodilla se encuentra en más de 30 º de flexión.

La banda iliotibial no está sujeta al hueso, en el trayecto entre el tubérculo Gerdy y el epicóndilo femoral lateral. Esta falta de apego le permite moverse anterior y posteriormente con flexión y extensión de la rodilla. Una hipótesis es que este movimiento puede provocar que la banda friccione contra el cóndilo femoral lateral causando inflamación.  

Hay una bolsa que se encuentra localizada debajo de la banda iliotibial que se extiende desde el epicóndilo lateral del fémur hasta el tubérculo Gerdy. Esta bolsa se inflama y causa una sensación de chasquidos o crepitación en los movimientos de flexo-extensión de la rodilla. La bolsa inflamada puede añadir otro componente a la tendinitis de la banda iliotibial.  

 Biomecánica específica de cada deporte  

En los corredores, el borde posterior de la banda iliotibial choca contra el epicóndilo lateral del fémur justo después de que el pie golpea en el ciclo de la marcha. Esta fricción se produce en o ligeramente por debajo de los 30 ° de flexión de la rodilla. Al correr cuesta abaja o al correr con velocidad más lenta pueden exacerbar el síndrome de la banda iliotibial ya que la rodilla tiende a flexionarse menos en el golpe del pie.  

En los ciclistas, la banda iliotibial se desliza anteriormente cuando se pedalea a hacia abajo y posteriormente cuando se pedalea hacia arriba. La banda iliotibial está predispuesta a la fricción, irritación, y microtraumas durante este movimiento repetitivo, ya que sus fibras posteriores se adhieren estrechamente al epicóndilo femoral lateral. 

Causas 

El síndrome de la banda iliotibial es el resultado de la inflamación e irritación de la porción distal del tendón iliotibial, ya que frota contra el cóndilo femoral lateral, o menos comúnmente, la tuberosidad mayor. Esta lesión por sobreuso repetitivo ocurre con la flexión y extensión de la rodilla. La inflamación e irritación de la banda iliotibial, también puede ocurrir por falta de flexibilidad de la banda iliotibial, que puede resultar en un aumento de la tensión de la misma en la fase de apoyo de la carrera.  

Este frotamiento excesivo  puede irritar el tendón en sí mismo y/o el tejido blando subyacente. 

Ciclistas:

Los ciclistas pueden sufrir un síndrome de la banda iliotibial debido al posicionamiento sobre la bicicleta. La excesiva rotación interna o medial de los fiadores  de la bicicleta y un asiento demasiado alto son las 2 causas principales del síndrome de la banda iliotibial de los ciclistas.

Los ciclistas con rotación  externa de la tibia proximal superior a 20°: El estrés se crea en la banda iliotibial, si el ciclista coloca los zapatos mirando hacia delante.

El ciclista con alineación en varo de la rodilla o pronación activa provoca en el tramo más distal de la banda iliotibial un mayor estiramiento cuando monta, con rotación interna del fiador.

Mala adaptación del sillín de la bicicleta: Una sillín demasiado alto hace que el ciclista tenga que extender la rodilla más de 150°. Esta extensión exagerada de la rodilla causas la parte distal de la banda iliotibial roce en el cóndilo femoral lateral. Los Sillines de bicicletas que se coloca demasiado lejos hacia atrás provocan que al ciclista le cuesta llegar al pedal con el consiguiente estiramiento de la banda iliotibial

Corredores:

El borde posterior de la banda iliotibial choca en contra el epicóndilo lateral del fémur justo después de que el pie golpee en el suelo durante el ciclo de la marcha. Esta fricción se produce en o ligeramente por debajo de 30 ° de flexión de la rodilla. El correr cuesta abajo o el correr a velocidades más lentas pueden exacerbar el síndrome de la banda iliotibial ya que la rodilla tiende a estar menos flexionada cuando el pie golpea el suelo.

Correr sobre superficies duras y superficies inclinadas: La pierna lesionada a menudo es la que está en la parte más baja, de la pista.

Zapatillas desgastadas o inadecuadas.

Las extremidades inferiores y pie de desalineación - valgus o varus alineación de la pierna o pierna discrepancia de longitud.

Los corredores de larga distancia de tienen una mayor incidencia de síndrome de la banda iliotibial que los de corta distancia y los velocistas. Esta mayor incidencia puede deberse a cambios en la biomecánica de la carrera frente al Sprint. La debilidad de los grupos musculares en la cadena cinética también puede dar lugar a la aparición del síndrome de la banda iliotibial. La debilidad en los abductores de la articulación de la cadera, tales como los músculos glúteos medio puede dar lugar a mayores fuerzas en la banda iliotibial y el tensor de fascia lata.

Los corredores de larga distancia tienden a golpe de talón y una fase de estancia más prominente y extensa en comparación con los velocistas. La banda iliotibial está sometida a mayor tensión durante el primer tercio de la fase de estancia.

 

 Las causas de la fricción excesiva incluyen factores biomecánicos predisponentes y sobreuso. 

Factores De Riesgo:

Un factor de riesgo es algo que aumenta la posibilidad de adquirir una enfermedad o una condición. Los factores de riesgo para el síndrome de la banda iliotibial incluyen: Tabla I

Tabla I

Factores de riesgo

Una banda iliotibial corta y tensa.

Un epicóndilo femoral lateral muy prominente.

Problemas relacionados con el pie o la cadera.

Piernas arqueadas (genu varo). Un desgaste excesivo en el borde exterior del talón de un zapato de correr (en comparación con el interior) es un indicador común de genu varo en los corredores

Rotación interna de la pierna

Aumento de pronación del pie

Disimetría de extremidades inferiores.

Algunos deportes con movimientos repetitivos, tales como carrera, ciclismo, levantador de pesos, kárate, jugar a bolos, etc.

Correr subiendo o bajando pendientes, por superficies duras, por superficies irregulares (orilla de la carretera, pista cubierta). La pierna que se sitúa por la parte baja es la que se lesiona.

Técnica Incorrecta de entrenamiento

Carreras demasiado largas o ciclismo demasiado rápido.

Sobre-entrenamiento

Equipo (ej, bicicleta) que no se acople correctamente al usuario

Uso de calzado inadecuado para un deporte o una actividad atlética determinada.

Uso de equipo o calzado deteriorado.

No hacer estiramientos ni precalentamiento correctamente antes de la práctica deportiva.

Desequilibrios musculares debido a no potenciar los músculos oponentes (tales como cuadriceps y tendones de la corva).

La debilidad de los músculos abductores de cadera. (La potenciación de los abductores de la cadera ha conducido a la mejoría de los síntoma)

 

Fisiopatología

La banda iliotibial es una cinta densa de tejido fibrosos que se origina a partir de la espina ilíaca anterior superior y se extiende por la parte lateral del muslo a la rodilla. Se e inserta en el cóndilo tibial lateral (en el tubérculo de Gerdy) y la porción distal del fémur. Cuando la rodilla se extiende, la banda iliotibial es anterior al cóndilo lateral del femoral. Cuando la rodilla se flexiona más de 30 °, la banda iliotibial es posterior al cóndilo femoral lateral. 

Clínica 

Síntomas

La queja inicial primaria en pacientes con el síndrome de la banda iliotibial es dolor sordo, difuso sobre el aspecto lateral de la rodilla. Estos pacientes no pueden con frecuencia indicar un área específica de dolor, y tienden a utilizar la palma de la mano para indicar la zona del dolor, sobre toda la parte lateral de la rodilla. Sin embargo, en algunos casos, la presentación de los síntomas es el dolor de cadera en el trocánter mayor

 

Dolor con actividad

Típicamente, el paciente con síndrome de la banda iliotibial se presenta con un  dolor de inicio insidioso en la parte  lateral de la rodilla que comienza después de terminar una carrera o de varios minutos después de empezada, sin embargo, como la banda iliotibial se irrita cada vez más, los síntomas comienzan típicamente nada más empezar una sesión del ejercicio y pueden incluso persistir cuando la persona está en descanso.

En la fase temprana del curso de la lesión, del dolor puede desaparecer generalmente después de terminar la carrera.

Si el atleta continúa corriendo, el dolor puede progresar y estar presente durante caminar y entre las sesiones de entrenamiento.

El dolor localizado sobre el epicóndilo femoral lateral:

Con tiempo y la actividad continuada, el dolorimiento lateral inicial progresa en un malestar más doloroso, más agudo, y localizado sobre el epicóndilo femoral lateral y/o el tubérculo tibial lateral

El atleta es capaz de localizar el dolor lateral de la rodilla aproximadamente 2 centímetros sobre la interlínea articular lateral.

En pacientes no tratados, eventualmente, el dolor puede irradiar  a la tibia distal, pantorrilla, y hasta la parte lateral del muslo.

Dolor al subir escaleras y correr cuesta abajo

Dolor experimentado al subir escaleras y correr cuesta abajo es  común, cuando corre alargando la zancada, o al permanecer sentado durante largos períodos de tiempo  con la rodilla en posición flexionada.

El dolor puede aparecer con cualquier actividad que con soporte de carga que coloque la rodilla en, aproximadamente, 30° de flexión.

Dolor en reposo

El dolor en  reposo se asocia generalmente a tendinitis severa, rotura del menisco lateral, contusión del cóndilo femoral lateral, o lesión del cartílago.

En cualquier caso, el dolor en reposo, y sin no hay historia de trauma agudo o repetido, se debe investigar para descartar la posibilidad de neoplasia, infección, o artropatía inflamatoria.

 

Programa de Tratamiento

Es importante el uso superficial de calor y de estiramientos antes del ejercicio, y el uso de hielo después de la actividad. El calor debe aplicarse antes y durante el estiramiento durante al menos 5-10 minutos, el hielo y los tratamientos deben ser empleados con un paquete de frío aplicado a la zona durante 10-15 minutos o un masaje de hielo, lo que supone el roce de hielo sobre la región inflamada durante 3 -5 Minutos o hasta que el área esté adormecida.

Además de la crioterapia, el tratamiento de fisioterapia en la fase aguda puede incluir modalidades tales como fonoforesis o iontoforesis, para ayudar a disminuir la inflamación.  

La fisioterapia es uno de los pilares del tratamiento del síndrome de la banda iliotibial, además de reducir la inflamación e irritación.  

El fisioterapeuta o el médico especialista pueden asesorar al atleta para  modificar su programa de entrenamiento a fin de que la terapia actúe más rápido y se vean antes los resultados. La carrera y el ciclismo deben reducirse para evitar el estrés a la banda iliotibial.

Se debe tener en cuenta lo siguiente:

En los corredores.-

Usar calzado adecuado también es muy importante en los individuos con síndrome de la banda iliotibial. Se debe inspeccionar los  zapatos de correr para ver el desgaste desigual o excesivo.

Evaluar e identificar los factores anatómicos, que pueden contribuir a un síndrome de la banda iliotibial. Si hay discrepancia de la longitud de las piernas, se puede considerar la prescripción de un alza en el talón. Muchos corredores tienen una tendencia hacia la pronación o la supinación del pie. Si se diera el caso podría prescribirse una ortesis adecuada para su problema.

Los corredores deben evitar correr en superficies inclinadas.

Ciclistas.-

A menudo los ciclistas diagnosticados de síndrome de la banda iliotibial tienen sus abrazaderas colocadas en rotación interna. Esta posición aumenta la tensión en la banda iliotibial. Para eliminar esta tensión, las abrazaderas se deben ajustar para conseguir un alineamiento anatómico o en rotación externa para reducir el estiramiento en la banda iliotibial. Si el ciclista lleva unos pedales fijos, a menudo puede ser beneficioso un cambio a pedales flotantes.

Evaluar posición del sillín. Un sillín demasiado alto debe ser ajustado de modo que cuando el pie este en la parte mas baja, la rodilla debe tener una flexión de 30-35°. Considerar el de reducir la tensión en la banda iliotibial ensanchando la postura de la bici del ciclista y mejorando la alineación de la cadera y del pie. Esta corrección puede ser lograda colocando espaciadores entre el pedal y el brazo del pedal.

 

Dado que algunos casos de síndrome de la banda iliotibial son causados por exceso de tensión, el fisioterapeuta puede ayudar a incorporar las técnicas de estiramiento adecuado en el paciente en la rutina del ejercicio. Estos ejercicios se concentran en aumentar la flexibilidad de la banda iliotibial y de los músculos glúteos. Otros músculos que comúnmente requieren atención para incluir la flexibilidad isquiotibiales, cuadriceps, gastrocnemio, y soleo.  

La movilización de tejidos blandos y técnicas de masaje se pueden utilizar para ayudar a alargar la banda iliotibial lesionada. Antes de la movilización de los tejidos, el fisioterapeuta puede llevar a cabo un tratamiento de ultrasonido en la banda iliotibial para aumentar el flujo sanguíneo a la zona y preparar los tejidos para le estiramiento.  

A medida que el paciente mejore de sus síntomas, la fisioterapia puede progresar hacia la potenciación y el mantenimiento. El fisioterapeuta debe instruir al paciente en un programa de ejercicio que debe seguir en su casa para mejorar la fuerza y la resistencia de la cadera y la rodilla, así como la espalda y abdominales. El fortalecimiento de los abductores de la articulación de la cadera y flexores y extensores de la rodilla es un componente importante de la rehabilitación. Una vez que el paciente es capaz de completar todos los ejercicios de fortalecimiento, sin molestias, puede regresar gradualmente al régimen formación anterior a la lesión. 

La carrera se reiniciará solamente después que el paciente puede realizar todos los ejercicios de potenciación sin dolor.

Prevención 

Evitar las causas de síndrome de la banda iliotibial es la mejor manera de prevenirlo.

Esto puede incluir:

El aprender técnicas apropiadas de entrenamiento

El usar zapatos adecuados para cada deporte

El sustituir los zapatos cuando estén desgastados.

Siendo enterado de superficies que se corre

Usar un equipamiento correctamente adecuado.

Aumentar el kilometraje y el levantamiento de peso gradualmente, y en el momento de levantar pesos hacer pequeños incrementos cada día.

Potenciación del cuadriceps y tendones de la corva

Estiramientos de la banda iliotibial.

Evaluar la posibilidad de ortesis en el pie, en caso necesario.

 

Bursitis Trocantérea
(FUENTE:http://www.cto-am.com)La bursitis trocantérea, o trocanteritis, es la causa más frecuente de dolor procedente de las estructuras periarticulares de la cadera. A menudo pasa inadvertida, siendo diagnosticada como coxalgia inespecífica, fundamentalmente en pacientes mayores afectos de coxartrosis, o como irradiación radicular.

La trocanteritis, como tal, es la inflamación de las bursas serosas que se sitúan en la extremidad proximal del fémur. Los pacientes suelen quejarse de dolor de cadera lateral, aunque la articulación de la cadera en sí no está involucrada. El dolor puede irradiar a la parte lateral del muslo.

Debido a que dichas bursas están rellenas de líquido sinovial, están expuestas a todos aquellos procesos de índole inflamatoria, que afectan a la cadera, como, por ejemplo, la artritis reumatoide. Sin embargo, la mayoría de las trocanteritis están causadas por microtraumatismos de repetición.

La mayoría de los casos de bursitis trocantérea aparecen gradualmente sin causas subyacentes aparentes, pero generalmente está provocada por la fricción constante del músculo tensor de la fascia lata al pasar por encima de la bursa trocantérea durante los movimientos de flexo-extensión de la cadera. Se puede provocar una fricción en la bursa al caminar si el largo tendón  de la parte lateral del muslo, la banda iliotibial, está tenso. No está claro qué es lo que causa esta tirantez del tendón. El glúteo mayor sujeta a este largo tendón. Al caminar, el glúteo mayor tracciona este tendón sobre el trocánter mayor en cada paso. Cuando el tendón está tenso, roza contra la bursa. El roce provoca una irritación y una inflamación de la bursa. También puede haber fricción si otro músculo de la zona (glúteo medio) es débil, si una pierna es más larga que la otra, o si se corre por superficies desniveladas (inclinadas). Por otro lado, las alteraciones en la biomecánica de la extremidad inferior (cadera, rodilla o pie), sacro, columna lumbar, o alteraciones en las estructuras adyacentes de la cadera pueden dar lugar a la inflamación de la bursa en una proporción bastante importante, como ocurre en la artritis reumatoide, la espondilosis lumbar o las asimetrías causadas por parálisis nerviosas.

La bursitis trocantérea  puede aparecer después de una artroplastia total de cadera u otros tipos de cirugía de cadera. La causa puede ser una combinación de cambios en la manera trabajar la articulación de la cadera, la forma en que está colocada la prótesis, es decir la alineación, o la manera en que el tejido cicatrizal ha quedado después de la curación de la incisión.

Una caída sobre la cadera puede causar hemorragia en la bursa y la formación de un hematoma. El sangrado no es grave, pero la bursa puede reaccionar al sangrado con una inflamación. La inflamación hace que la bursa se haga más gruesa con el tiempo. Este engrosamiento, constante irritación e inflamación puede dar lugar a que se convierta en crónica, o de larga duración.

La bursitis trocantérea profunda ocurre en corredores y bailarinas de ballet, como una forma de lesión por sobreuso, o en otros atletas por u trauma agudo.

Complicaciones:

Dolor crónico

Limitación del nivel de actividad

Cojera (Marcha antiálgica

Alteración del sueño, que es especialmente problemático para los pacientes que duermen generalmente  en la posición de decúbito lateral.

Los tratamientos de fisioterapia se utilizan para disminuir la inflamación. La fisioterapia ayudará a restaurar todo el rango de movimiento de la cadera. Mejorando la fuerza y la coordinación también se favorece permitiendo que el fémur se mueva mas suavemente ayudando a reducir la fricción sobre la bursa. Se puede necesitar fisioterapia durante cuatro a seis semanas antes de conseguir  la movilidad completa y la recuperación de la capacidad funcional.

 

Nueva Terapia contra la Artrosis: El Plasma Rico en Factores de Crecimeinto
(FUENTE:http://onblood.wordpress.com) El Instituto Gerontológico se ha sumado a la campaña de divulgación sobre los efectos que tienen los tratamientos con plasma rico en Factores de Crecimiento en la artrosis. A continuación podéis ver un extracto del informe que han realizado sobre esta terapia regenerativa. Sin duda, estos tratamientos biológicos abren nuevas puertas de esperanza incluso a la interrupción de la enfermedad, aunque no siempre será posible.
INFORME: La Artrosis y el Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRGF)
Las articulaciones son los componentes del esqueleto que nos permiten el movimiento y, por tanto, ser autónomos funcionalmente y relacionarnos con los demás. Están formadas por la unión de dos huesos a través de la cápsula articular. En el interior de las mismas existe, generalmente, un fluido llamado líquido sinovial que es producido por la membrana sinovial. Los extremos óseos que se unen para formar la articulación están recubiertos por el cartílago articular.
La artrosis es una enfermedad que lesiona el cartílago articular y origina dolor, rigidez e incapacidad funcional.
Los objetivos que perseguimos los médicos, a la luz de la disponibilidad de medios que nos proporciona la ciencia médica actual, son el alivio de su dolor articular y el mantenimiento de su capacidad funcional.
Para ello, se dispone de diversas alternativas, que incluyen los tratamientos físicos, los medicamentos y, a veces, la cirugía.
• Tratamiento físico: Ejercicio, pasear, calor local, bastones, eliminar o atenuar el sobrepeso y la obesidad.
• Tratamiento médico. Medicamentos analgésicos y anti inflamatorios, Infiltraciones intraarticulares.
• Cirugía: Limpieza, osteotomías, sustitución por prótesis.
Desde no hace mucho tiempo disponemos de una nueva propuesta terapéutica basada en la utilización del Plasma Rico en Factores de Crecimiento que podría interrumpir o retrasar el avance de la artrosis. Su aplicación puede revolucionar los tratamientos existentes en la actualidad que son meramente paliativos y ni previenen, ni curan la enfermedad, ni detienen su evolución.
El PRGF imita y optimiza los mecanismos fisiológicos de reparación que se ponen en marcha espontáneamente en todos los tejidos tras una lesión, ya sea causada por un traumatismo, un tratamiento quirúrgico o una enfermedad. Se ha observado que a los cinco días de la aplicación del Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRFC), dependiendo del tejido, hay hasta 40 veces más células trabajando en la zona tratada (reconstruyéndola, cicatrizándola, regenerándola y, en definitiva, curándola) que si se hubiera seguido el protocolo convencional.
Beneficios
Los estudios realizados demuestran que es eficaz en las distintas fases o grados de la enfermedad, lo que permite aspirar a retrasar el tratamiento definitivo de las artrosis graves es decir la sustitución quirúrgica de la articulación por una prótesis.
En pacientes menos graves se obtienen, asimismo, resultados alentadores debidos al efecto protector del cartílago y restaurador del equilibrio fisiológico que aporta esta nueva terapia.
Las investigaciones indican que se podría interrumpir o al menos retrasar el avance de la enfermedad.
El 78% de los pacientes que reciben el tratamiento experimentan una disminución significativa del dolor y una recuperación significativa de la capacidad de movimiento. Asimismo la rigidez de la rodilla disminuye en el 41% de los pacientes tratados. Con la mejoría en la calidad de vida del paciente que eso supone.
El sexo y la edad de los pacientes no influyen en la respuesta a esta terapia pero si interviene el grado de artrosis. La mejoría clínica más importante se da en aquellos pacientes cuyo proceso artrósico está menos evolucionado en el momento de recibir el tratamiento.
La infiltración del concentrado plaquetario (plasma rico en plaquetas) reemplaza el líquido sinovial patológico en situaciones de derrame, inflamación y dolor articular. Asimismo actúa sobre las células de la membrana sinovial y los sinoviocitos (responsables de la producción del líquido sinovial que baña por completo la articulación) estimulando la producción de ácido hialurónico y otras moléculas bioactivas. El resultado es que mejora la calidad del líquido sinovial, actúa como anti inflamatorio y disminuye el dolor.
No produce problemas de rechazo o alergia, ni presenta efectos secundarios adversos y se puede aplicar sin problema las veces que sea necesario.
Técnica
El Plasma Rico en Factores de Crecimiento se obtiene de la propia sangre del paciente, sin agentes externos de ningún tipo. A través de una extracción de sangre idéntica a la que se realiza para cualquier analítica convencional.
En esta técnica se realizan, generalmente, tres infiltraciones con intervalos de dos semanas entre cada una de ellas y durante todo el procedimiento se siguen condiciones rigurosas de esterilidad llevadas a cabo por personal cualificado. El resultado es un tratamiento bioseguro y 100% autólogo, es decir, el sujeto es a la vez donante y receptor.

Fractura Navicular

Este artículo solo se enfoca en las fracturas naviculares de estrés. El hueso navicular es un hueso del tobillo que se encuentra encima del hueso del talón - En medio del pie. Las fracturas en el hueso navicular son muy comunes en los deportes que requieren de muchos cambios de dirección y movimientos explosivos. Por ejemplo: Carrera de 100 metros, salto de altura, salto de longitud, fútbol, artes marciales, artes marciales extremas (AMX) etc. 

Descripción:

  • La fractura en el hueso navicular es una lesión por uso excesivo. Cuando los músculos se cansan, ya no pueden amortiguar todos los golpes. El cansancio en los músculos sobrecarga al hueso y le causa una pequeña grieta => fractura de estrés (uso excesivo). Fracturas en la parte media del pie a menudo ocurren cuando las proporciones entre los músculos del pie y la pierna no son muy equilibradas.

Sintomas: Fractura Navicular

  • Corredores de 100 metros y corredores de obstáculos.

  • Los que practican el salto de longitud y salto de altura.

  • Jugadores de fútbol

  • Jugadores de Badminton

  • Artistas marciales & AMX

Quienes son susceptibles: Fractura Navicular

  • Corredores de 100 metros y corredores de obstáculos.

  • Los que practican el salto de longitud y salto de altura.

  • Jugadores de fútbol

  • Jugadores de Badminton

  • Artistas marciales & AMX

Tratamiento: Fractura Navicular

  • Descansa

  • Consultale a un especialista de lesiones deportivas.

  • Aplica hielo para reducir el hinchazón y reducir el dolor.

  • Te podrían colocar un yeso por 4 a 8 semanas.

  • En casos extremos podrías necesitar de una cirugía.

  • Ejercicios de fortalecimiento en el tobillo y la parte inferior de la pierna.

  • Masajes en el pie, tobillo y pantorrillas.

Consejos: Fractura Navicular

  • A veces, la fractura no es visible en una radiografía.
    Para más información, visita la lección de las fracturas de estrés.

  • Fortalece los músculos de tu pie y calienta antes de entrenar.

  • Entrenar en un ambiente frío puede aumentar el riesgo de una fractura en el hueso navicular.

 Dedo en Resorte

¿Qué es?
(fuente: www.assh.org) La tenosinovitis estenosante, comúnmente conocida como “dedo (o pulgar) en resorte o en gatillo”, afecta las poleas y tendones de la mano que flexionan los dedos. Los tendones trabajan como largas cuerdas que conectan los músculos del antebrazo con los huesos de los dedos y del pulgar. En los dedos, las poleas son una serie de anillos que forman un túnel a través del cual se desliza el tendón, en forma similar a las guías de una caña de pescar, a través de las cuales debe pasar la línea (o el tendón). Estas poleas mantienen el tendón bien cerca del hueso. Tanto los tendones como el túnel tienen un revestimiento que permite el fácil deslizamiento del tendón a través de las poleas

El dedo/pulgar en resorte se presenta cuando la polea en la base del dedo se hincha demasiado y constriñe el tendón, que por ello no puede moverse libremente dentro de la polea. A veces en el tendón se forma un nódulo (nudo), o una hinchazón de su recubrimiento. Debido al aumento de la resistencia al deslizamiento del tendón a través de la polea, se puede sentir dolor, un chasquido o un atascamiento del dedo o el pulgar. Cuando el tendón se atasca, se produce mayor inflamación e hinchazón. Esto origina un círculo vicioso de atascamiento, inflamación e hinchazón. En ocasiones el dedo queda trabado, y es difícil enderezarlo o flexionarlo.

¿Cuál es la causa?
Las causas de esta condición no siempre pueden definirse con claridad. Algunos dedos en resorte están relacionados con afecciones tales como la artritis reumatoide, la gota o la diabetes. Ocasionalmente un trauma localizado en la palma o la base del dedo puede ser un factor, pero en la mayoría de los casos no hay una causa claramente definida.

Señales y síntomas
El dedo/pulgar en resorte puede comenzar con una molestia en la base del dedo o el pulgar, en el punto de unión con la palma. Esta zona es a menudo muy sensible a la presión localizada, y a menudo puede hallarse en ella un nódulo. Cuando el dedo comienza a trabarse o quedar “en resorte”, el paciente puede pensar que el problema está en el nudillo intermedio del dedo o el nudillo distal del pulgar, porque el tendón que se atasca es el que mueve estas articulaciones.

Tratamiento
La meta del tratamiento del dedo/pulgar en resorte consiste en eliminar el atascamiento o traba y permitir un movimiento completo del dedo o el pulgar sin molestias. La hinchazón alrededor del tendón flexor y la vaina del tendón debe reducirse para que el tendón pueda deslizarse suavemente. A veces puede ayudar el uso de una férula o un medicamento anti-inflamatorio por vía oral. El tratamiento puede incluir también la modificación de las actividades para reducir la hinchazón. A menudo, una inyección de esteroides en la zona que rodea al tendón y la polea resulta efectiva para dar alivio al dedo/pulgar en resorte.

Si las formas de tratamiento no quirúrgicas no alivian los síntomas, puede resultar recomendable la cirugía. La misma se realiza en consultorios externos, usualmente con una sencilla anestesia local. La meta de la cirugía es abrir la polea en la base del dedo, para que el tendón pueda deslizarse más libremente. El movimiento activo del dedo por lo general comienza inmediatamente después de la cirugía. El uso normal de la mano usualmente puede recobrarse cuando cesan las molestias. Algunos pacientes pueden experimentar sensibilidad, molestias e hinchazón alrededor de la zona durante más tiempo que otros. Ocasionalmente se requiere terapia física en la mano luego de la cirugía para una mejor recuperación de su uso.

 

Consolidación de fracturas en la diabetes
(Fuente:www.jbjs.org) Estudios experimentales y clínicos han mostrado una asociación entre diabetes y retraso de la consolidación de fracturas.
Esto se puede deber, en parte, a los efectos sobre la proliferación celular, la invasión vascular, la mineralización del callo de
fractura o el remodelado. Conocemos sólo unos pocos estudios clínicos pequeños que investigaron el tiempo hasta la
consolidación de fracturas en poblaciones diabéticas, pero ninguno fue un estudio prospectivo, controlado. Loder evaluó
todas las fracturas no expuestas del miembro inferior en adultos con diabetes tratados en su institución entre 1972 y 198243. Se
excluyeron del estudio las fracturas expuestas y las fracturas de cadera. El tiempo hasta la consolidación de la fractura se
estableció sobre la base de parámetros radiográficos, así como por revisión de historias clínicas (en las que la recuperación del
soporte de peso completo indicaba consolidación). Después, se compararon los tiempos de consolidación de estos pacientes
diabéticos con el tiempo de consolidación previsto para el mismo tipo de fractura en la población general, determinado por
revisión de la bibliografía existente. Se identificaron treinta y una fracturas de veintiocho pacientes que habían sido
controlados durante un período apropiado. Su edad promedio era de cincuenta y cinco años. Diecinueve de las fracturas
correspondían a mujeres, y doce, a hombres. Veintiuna de las fracturas se produjeron en diabéticos insulino-dependientes, y
diez, en pacientes que recibían hipoglucemiantes orales o controlaban la diabetes con dieta. El estudio incluyó ocho fracturas
de fémur, once fracturas de tibia y doce fracturas de tobillo. En términos generales, la relación promedio de tiempos de
consolidación observados-previstos en esta población de pacientes fue de 1,63. La relación fue elevada para diabéticos
insulino-dependientes (1,57) y no insulino-dependientes (1,76), de sexo masculino (1,77) y de sexo femenino (1,65), mayores
de cincuenta años (1,43) y menores de cincuenta años (2,06), y para los sometidos a tratamiento a cielo cerrado de la fractura
(1,42) y los tratados a cielo abierto (1,86). En forma más reciente, Boddenberg revisó la bibliografía existente y su propia serie
de pacientes diabéticos con fracturas de pie y de tobillo. Se observó que los tiempos de consolidación, determinados por
revisión de historias clínicas y análisis radiográfico, eran algo mayores en este pequeño grupo de ochenta pacientes
(promedio, 3,5 meses respecto de tres meses en pacientes no diabéticos). Boddenberg también señaló que la consolidación de
fracturas de Charcot presentaba un retraso promedio de tres meses.
Múltiples estudios de ciencias básicas han demostrado un retraso de la consolidación en modelos de rata diabética.
Macey et al. investigaron la consolidación de fracturas en ratas diabéticas no tratadas, ratas diabéticas tratadas con insulina
exógena y un grupo control de ratas no diabéticas. Dos semanas después de la fractura, las ratas diabéticas mostraron una
disminución del tamaño, la resistencia a la tracción, la rigidez, el contenido de colágeno y el contenido de ADN del callo, en
comparación con los controles. Interesa destacar que el tratamiento con insulina exógena restableció la resistencia y la rigidez
del callo de fractura hasta los niveles del grupo control. Follak et al. investigaron la influencia del estado metabólico diabético
(diabetes bien controlada o no controlada) en un modelo de rata con diabetes espontánea. Las ratas fueron divididas en un
grupo control normoglucémico, un grupo con diabetes bien controlada (determinado por el grado de hiperglucemia y los
requerimientos de insulina) y un grupo con diabetes mal controlada. Todos los parámetros estudiados, incluidos morfología
del callo y hallazgos biomecánicos, fueron peores en el grupo mal controlado que en los grupos bien controlado y
normoglucémico. El grupo diabético mostró tanto un retraso de la diferenciación celular como una disminución de la carga
pico hasta el fracaso y la rigidez de la fractura. Beam et al. investigaron los efectos del control de la glucemia sobre la
consolidación de fracturas en un grupo control, un grupo con diabetes espontánea y un grupo diabético tratado con un
esquema de insulina. La administración de insulina mostró restablecer las propiedades biomecánicas, el grado de
proliferación celular y el contenido óseo del callo hasta los niveles del grupo control. También en este caso, se destacó la
importancia del control glucémico estricto.
Se han llevado a cabo estudios más recientes en el nivel molecular y genético para esclarecer por qué los diabéticos
muestran alteración de la consolidación de las fracturas. Kayal et al. mostraron que, si bien la formación inicial de cartílago
fue similar en poblaciones de ratas diabéticas y no diabéticas, con el tiempo se observó una disminución del volumen óseo, el
tamaño del callo y el contenido de cartílago, que se correspondieron con un aumento del número de osteoclastos y un
aumento de la resorción cartilaginosa. Otros estudios han comunicado una disminución de la expresión de genes para la
regulación de la diferenciación de osteoblastos y de los niveles locales de factor de crecimiento derivado de plaquetas que
induce menores tasas de proliferación celular. Se han efectuado otros estudios para evaluar el posible uso de adyuvantes a fin
de aumentar la consolidación de fracturas en el modelo de rata diabética. Gebauer et al. señalaron que, aunque el ultrasonido
pulsado de baja intensidad no ejerció ningún efecto sobre el grado de proliferación celular inicial en el callo de fractura, fue
posible mejorar de manera significativa las propiedades biomecánicas del callo por aumento de la producción de matriz (p =
0,0219 para el momento de fuerza y p = 0,0211 para la rigidez). Gandhi et al. mostraron que la administración local de
insulina (sin afectar la hiperglucemia sistémica) normalizaba los parámetros tanto tempranos (proliferativos y
crondrogénicos) como tardíos (mineralización y resistencia biomecánica) de consolidación de fracturas en ratas. Sobre la
base de estos hallazgos, se concluyó que la insulina por sí misma desempeña un papel directo en el proceso de curación. Otro
estudio de Gandhi et al. comunicó que la administración local de plasma rico en plaquetas normalizaba los parámetros
tempranos (proliferación celular y condrogénesis) y tardíos (resistencia mecánica) de consolidación de fracturas en el modelo
de rata diabética.

 

Rehabilitacion respiratoria y ejercicio en el anciano

Con el paso de los años, la función respiratoria se ve alterada negativamente, por los cambios que se producen en la mecánica respiratoria externa y la involución senil de los tejidos pulmonares (parénquima, bronquios, alvéolos y vasos pulmonares).

OPATOMECÁNICA RESPIRATORIA SENIL
La involución senil determina importantes cambios en la mecánica respiratoria externa.
Sobre la columna vertebral, se presenta de forma variable, una cifosis dorsal senil, que repercutirá sobre la movilidad y la eficacia de los diámetros toracocostal alto y medio e indirectamente sobre la movilidad abdómino – diafragmática. Se debe a la deshidratación discal y pérdida de grosor, sobre todo en su porción anterior que determina una propulsión costoexternal hacia delante, con elevación y horizontalización costal en contra de su fisiológica inclinación cráneo – caudal, aumento por ello del diámetro posteroanterior del tórax, elevación hacia la posición inspiratoria y disminución del diámetro del transversal de expansión pulmonar motivado por el aumento del posteroanterior. El tórax adopta una postura inspiratoria, que en mayor o menor grado motiva la tendencia al enfisema toracógeno senil.

Las articulaciones condro – transversa y condroesternal, se van volviendo más rígidas y finalmente convierten la jaula torácica en un arco más o menos inmóvil que conjuntamente con las alteraciones de columna y costillas van a influir de manera negativa sobre el intercambio alvéolo – capilar, es decir, sobre la función respiratoria global.
La movilidad abdómino – diafragmática también se ve alterada, sobre todo en el anciano que no ha sido adecuadamente rehabilitado, que ha hecho una vida sedentaria o con poco ejercicio, observando una respiración de predominio torácico y con respiración diafragmática muy disminuida, añadiéndose casi siempre una faja poco musculada cuando no un abdomen péndulo que indirectamente aumenta aún más la ineficacia de la respiración diafragmática.
 

Modificaciones Histologicas
El bronquio senil presenta atrofia del epitelio de revestimiento, involución del sistema ciliar con atrofia de las glándulas mucosas, hipotonía y como consecuencia de todas estas alteraciones, hay una disminución de la movilidad ciliar, un aumento de moco y una hipotonía muscular, llevando todo ello a dificultades de expectorar por el aumento de la viscosidad del moco y como consecuencia a una eficacia en los mecanismos de limpieza bronquial.
A nivel alveolar se da una elastosis degenerativa a nivel de los septos alveolares que, unida a las alteraciones bronquiales van a determinar el enfisema centro lobulillar. También hay alteraciones de interés en la difusión alvéolo capilar.
En el tejido conjuntivo se observan hiperplasias que añadidas al aumento global de las fichas, determinan pérdida de elasticidad.
Se ha comprobado que a lo largo de la vida, las partículas inhaladas pasan al intersepto alveolar, motivando un factor más de rigidez parenquimatosa.
En relación con los vasos pulmonares del anciano, se ha visto pérdida del sistema elástico, aumento del tejido fibroso en la túnica media, llevando todo ello a una mayor rigidez que determinará trastornos en la perfusión pulmonar, repercutiendo en la eficacia respiratoria.

Fisioterapia Respiratoria
Son procedimientos físicos utilizados en el tratamiento de pacientes con una incapacidad, enfermedad, o lesión del aparato respiratorio, con el fin de alcanzar y mantener la rehabilitación funcional y evitar una disfunción.

El objetivo primordial de la fisioterapia respiratoria en geriatría, será la enseñanza del automatismo diafragmático, complementándola con ejercicios contra la rigidez torácica, la cifosis senil y la debilidad de la faja abdominal.

Automatizacion diafragmatica

Ejercicios para la faja abdominal

Ejercicios toraco-costales

Ejercicios para la columna vertebral

Reentrenamiento al esfuerzo

Respiracion con labios fruncidos

Respiracion diafragmatica

Tos asistida

Ejercicios para la conservacion de energia

Exhalar durante el ejercicio


Escafoides accesorio

(FUENTE: congreso.sordic.org.ar) Clasificación de escafoides acccesorio:

• El tipo 1 u os tibiale externum es redondeado u ovalado, de 2 a 3 mm, situado dentro de las fibras del tendón tibial posterior.
• El tipo 2 es el más frecuente, triangular y se une al escafoides por una sincondrosis de cartílago hialino o fibrocartílago.
• El tipo 3 se forma al crearse un puente óseo completo entre la tuberosidad posterior del escafoides y el accesorio tipo 2. El resultado es un escafoides grande con una tuberosidad posterior prominente.

Lawson ha demostrado que el dolor se debe a los microtraumatismos repetitivos producidos a través de las fibras del tendón tibial posterior sobre la sincondrosis del escafoides accesorio.

• El 1 es asintomático, el 3 rara vez da síntomas y el 2 puede dar dolor y/o hinchazón en la cara interna del pie.
• El escafoides sintomático o tipo II es más frecuente en mujeres con una edad promedio de 61 años.

(FUENTE: http://www.doctorlopezcapape.com)

Los síntomas asociados a estas variantes de los huesos del pie pueden comenzar como dolor e irritación en la zona de prominencia ósea medial y tendinitis del tibial posterior. Es común la debilidad del arco longitudinal medial, con pie plano-valgo en estos pacientes.

Cuando se realizan radiografías se observa bien la variante no fusionada que constituye el escafoides accesorio propiamente dicho (se diferencia fácilmente de una fractura por los bordes lisos y redondeados del hueso accesorio), o bien un escafoides en el que el centro accesorio se ha unido al no accesorio, dando como resultado un hueso más prominente en su zona medial que recibe el nombre de escafoides cornupeto.

El tratamiento inicialmente es conservador con inmovilización y antiinflamatorios en las fases agudas, sin descartar las infiltraciones locales con glucocorticoides. Además debe recomendarse el uso de una plantilla de descarga del arco interno y ejercicios de fortalecimiento de los músculos del pie y tobillo.

Problemas Caridacos en la niñez por falta de Actividad

(FUENTE: Dra Pilar Martín Escudero) Estudio del Institute of Child Health, UCL (Reino Unido) 02/12/2013

La inactividad en la niñez puede crear futuros problemas cardiacos Un estudio del Institute of Child Health relaciona la inactividad física en los niños con problemas cardíacos en la edad adulta. La frecuencia del corazón les aumentó dos latidos por minuto en los últimos 30 años. Los investigadores certifican que aunque este aumento del pulso puede parecer modesto, la frecuencia cardiaca en reposo es un indicador de la condición física en general y de la salud cardiovascular en general. Por ello, según los autores, esto podría traducirse en un mayor riesgo de padecer diabetes o enfermedades del corazón en la edad adulta. Para llevar a cabo este trabajo se analizó la frecuencia del puso de 23.000 niños de Reino Unido, con edades comprendidas entre los nueve y los 11 años. Para hacer la comparación con resultados anteriores se revisaron las conclusiones de otros cinco trabajos desarrollados entre 1995 y 2008. En general, la frecuencia cardiaca fue mayor en las niñas con 82,2 latidos por minuto, mientras que en los chicos fue de 78,7. Sin embargo, en comparación con los otros estudios revisados, el pulso aumentó constantemente durante los últimos 30 años un promedio de 0,04 por año en ambos sexos. El aumento fue más pronunciado entre los varones (0,07 latidos por minuto), sobre todo después de mediados de 1990, que entre las niñas (0,03 lpm), lo que equivale a un incremento de 2 lpm entre ellos y un latido por minuto entre ellas. Durante el período de seguimiento, el peso medio en este grupo de edad también se elevó. Aunque la frecuencia cardiaca sí tiene cierta asociación con el Índice de Masa Corporal (IMC), el aumento de éste no explica plenamente el aumento del pulso en reposo. Los autores consideran que esto es debido a que el IMC no es una medida muy sensible a este tipo de cambios corporales. Ellos sugieren que una caída en la cantidad de actividad física realizada por este grupo de edad y un aumento de la actividad sedentaria, puede haber contribuido a la subida, ya que ambos están asociados con una peor aptitud física. Los responsables advierten que aunque se necesita una mayor investigación para explicar mejor los resultados, las tendencias podrían tener importantes repercusiones en la salud pública: "Aunque sea una elevación modesta, es importante monitorear estas tendencias, especialmente en los niños. Un aumento de dos latidos por minuto de media puede suponer que, en la edad adulta, la mortalidad por enfermedad coronaria ascienda a un 4% en personas sanas y hasta un 2% el riesgo de desarrollar diabetes en mayores de 65 años”.

Inmunidad contra el Cáncer

(FUENTE:https://es.noticias.yahoo.com/el-nico-animal-inmune-al-c-ncer-revela-170040636.html) El ratopín rasurado, un roedor de África, no sufre tumores gracias a una variante del ácido hialurónico, la misma molécula que ya se usa en inyecciones antiarrugas en humanos, según un estudio

Es uno de los mamíferos más raros del mundo y posiblemente uno de los más feos, pero todos deberíamos envidiarle. Es el ratopín rasurado, un roedor sin pelo que vive bajo tierra en las sabanas de África, se organiza en colonias como las hormigas, nunca bebe agua y, sobre todo, es el único animal conocido que no sufre cáncer. Un reducido grupo de investigadores de varios países estudia a esta criatura capaz de vivir hasta 30 años, un récord absoluto entre roedores , en busca de nuevas claves para alargar la vida de los humanos.

Hoy, un equipo de investigadores de EEUU explica por fin por qué este animal es inmune al cáncer. Es gracias a una sustancia llamada ácido hialurónico y que es bien conocida por los humanos, pues ya se usa, por ejemplo, para borrar los efectos del paso del tiempo con inyecciones que corrigen las arrugas. La clave, dicen, es que el ratopín aprovecha esta sustancia mucho mejor que el resto de mamíferos, “hasta los límites de lo posible”.

“Este animal nos va a enseñar cómo ser inmunes al cáncer”, asegura a Materia Andrei Seluanov, investigador de la Universidad de Rochester (EEUU) y coautor del estudio que describe en Nature el nuevo hallazgo. El ratopín ya nos había enseñado muchas otras cosas. El Heterocephalus glaber es el único mamífero que vive como los insectos sociales, con una reina todopoderosa a la que sirven obreros y soldados que no dudarían en matar a cualquier ratopín ajeno a la colonia. Además de su sorprendente longevidad y ausencia de cáncer, este animal es también insensible al dolor que causa el ácido en la piel.

Aplicación en humanos

“Mis estudiantes dicen que es como una salchicha con dientes”, bromea Seluanov. Este investigador ruso lleva estudiando a estos roedores desde hace casi una década. Los animales corretean en su laboratorio de urna a urna a través de túneles mantenidos a la temperatura y humedad exactas del subsuelo africano: 32 grados. Los datos acumulados por otros equipos, basados en el estudio de 1.500 ratopines durante 25 años, indican que sólo uno desarrolló cáncer, explica Seluanov. Es algo nunca visto. “El 95% de los ratones de laboratorio desarrollan cáncer y, en libertad, la tasa es del 75% porque los roedores son especialmente vulnerables a esta enfermedad”. Por eso el el ratopín, o rata topo calva, que vive 10 veces más que los ratones convencionales y no tiene cáncer, es un animal extraordinario.

“Mis estudiantes dicen que es como una salchicha con dientes”

Seluanov, junto a investigadores en China e Israel, ha encontrado por fin el compuesto responsable de la inmunidad de este animal a los tumores que acorralan al resto de mamíferos. Se trata de una sustancia viscosa que aisló en su laboratorio y que se conoce como ácido hialurónico. Es una cadena con átomos de carbono e hidrógeno que producen la mayoría de las células del cuerpo y que ayuda, entre otras cosas, a controlar el crecimiento de los órganos hasta su tamaño adecuado. Al contrario que el ácido hialurónico que producen los ratones y los humanos, la variante del ratopín es una cadena mucho más grande y larga. El gran tamaño de esta molécula es fundamental para conferir protección ante el cáncer”, explica Seluanov.

Hasta ahora se sabía que esa sustancia viscosa era la responsable de darle al ratopín la prodigiosa elasticidad de su piel para reptar por los túneles. Ahora, Seluanov demuestra que la misma molécula es también responsable de bloquear el desarrollo de tumores. El estudio muestra que si se elimina el ácido hialurónico de ratopín, las células comienzan a dividirse sin control generando tumores.

“Estoy bastante seguro de que encontraremos la forma de aplicar este descubrimiento para tratar el cáncer en humanos”

Una vez desvelado el secreto del ratopín, queda por ver si se puede aplicar para lograr que los humanos vivan más de 100 años sin cáncer. Es algo que llevará mucho tiempo, aunque hay ventajas, como por ejemplo que el ácido hialurónico ya se usa en tratamientos. “La variante de esta sustancia producida en células evita, por ejemplo, que los huesos de la rodilla rocen unos con otros y ya se usa en pacientes con artritis”, explica Seluanov. “El compuesto también es un sustituto del botox y se inyecta bajo la piel para quitar las arrugas”, añade. Ahora su equipo va a crear ratones transgénicos que producirán ácido hialurónico de ratopín. Si todo va bien, después habría que probar si también funciona en células humanas y buscar dianas terapéuticas para aumentar la producción de este ácido. “Estoy bastante seguro de que encontraremos la forma de aplicar este descubrimiento para tratar el cáncer en humanos”, asegura Seluanov.

“Es un trabajo muy interesante, como todos los estudios previos realizados en este modelo animal”, opina Carlos López-Otín, bioquímico de la Universidad de Oviedo y experto en la investigación de las claves del envejecimiento, en su caso basado en enfermedades humanas de senectud prematura. Su equipo, explica, quiso participar en la secuenciación del genoma de este roedor, aunque al final no lo logró y fueron otros equipos los que lo hicieron en 2011. “Se abre ahora un camino largo pero muy interesante hacia la validación en otras especies, incluso en humanos, de la idea de que la modulación de la ruta bioquímica del ácido hialurónico puede tener efectos semejantes a los observados en este atípico y extraordinario roedor”, señala.

Efectos y aplicaciones de la Magnetoterapia

Dr. Jorge E. Martín Cordero y Dr. José A. García Delgado, Especialistas de Primer Grado en Medicina Física y Rehabilitación
Efectos biológicos a nivel de órganos y sistemas.
El Dr. Roy Davis, estudioso norteamericano, considerado el padre de la Biomagnética, ha estudiado de modo profundo y sistemático los efectos de los campos magnéticos sobre los sistemas biológicos.(18)
La comprobación de los efectos terapéuticos de los campos magnéticos planteó la posibilidad de su empleo; así como su producción, mediante corrientes de baja frecuencia que al contrario que en la alta frecuencia origina
un campo magnético mucho más intenso que el eléctrico. Los primeros ensayos fueron muy alentadores, y de las experiencias biológicas se pasó pronto a la aplicación clínica.
En la actualidad, la frecuencia empleada en la producción de campos magnéticos terapéuticos es de 1 a 100 Hz. (2)
Los campos magnéticos producen efectos bioquímicos, celulares, tisulares y sistémicos.
En el ámbito bioquímico encontramos los siguientes efectos fundamentales: (2)
a) Desviación de las partículas con carga eléctrica en movimiento.
b) Producción de corrientes inducidas, intra y extracelulares.
c) Efecto piezoeléctrico sobre hueso y colágeno.
d) Aumento de la solubilidad de las distintas sustancias en agua.
En el ámbito celular, los efectos indicados en el ámbito bioquímico determinan los siguientes efectos: (2)
a) Estímulo general del metabolismo celular.
b) Normalización del potencial de membrana alterado.
Por una parte, las corrientes inducidas por el campo magnético producen un estímulo directo del trofismo celular, que se manifiesta por el estímulo en la síntesis de la energía que requiere el organismo para su función a nivel celular
favoreciendo de esta manera la multiplicación celular, la síntesis proteica y la producción de prostaglandinas (efecto antinflamatorio).
Por otra parte, hay un estímulo del flujo iónico a través de la membrana celular, en especial de los iones Ca++, Na + y K +. Esta acción tiene gran importancia cuando el potencial de membrana está alterado. Las cifras normales del
potencial de membrana se sitúan entre 60 y 90 mV.(18) Este potencial se mantiene mediante un mecanismo activo, en el que es fundamental la expulsión al exterior de la célula del ión Na +, que penetra en ella espontáneamente (bomba de sodio).
Desde el punto de vista tisular y orgánico, la magnetoterapia presenta una serie de acciones, de las cuales las más importantes son:
Vasodilatación.
Aumento de la presión parcial del oxígeno en los tejidos.
Efecto sobre el metabolismo del calcio en el hueso y sobre el colágeno.
Relajación muscular.
1. Vasodilatación. (3,9,12,14,20,21,22,23,24)
La magnetoterapia produce una importante vasodilatación con dos consecuencias fundamentales, una de ellas es la hiperermia o aumento de la circulación en la zona tratada y la otra, si se tratan zonas amplias del organismo, una hipotensión más o menos importante.
Como es conocido en la vida diaria, una gran parte de nuestro árbol circulatorio permanece de reserva para momentos de alarma o de emergencia del organismo; en este sentido se ha demostrado que el campo magnético es capaz de abrir el número de capilares o pequeños vasos sanguíneos que funcionan por unidad de volumen tisular.
La hiperemia local tiene los siguientes efectos terapéuticos, ya conocidos:
- Efectos trófico, por mayor aporte de nutrientes a la zona.
- Efecto antinflamatorio, por mayor aporte de elementos de defensa, bioquímicos.
- Efecto de regulación circulatoria, tanto por producir vasodilatación arterial como por el estímulo del retorno venoso.
2. Aumento de la presión parcial de oxígeno en los tejidos. (2,3,12,14,23,25,26) Un efecto particular de los campos magnéticos, bien demostrado por Warnken, es el aumento de la capacidad de disolución del oxígeno atmosférico en el agua y, por tanto, en el plasma sanguíneo. Con ello, la presión parcial del oxígeno puede incrementarse notablemente. Este aumento local de la circulación conduce a un mayor aporte de oxígeno, tanto en órganos internos como en zonas distales, lo que mejora su trofismo. El oxigeno se acumula en los sitios en donde la intensidad del campo magnético es máxima. Dado que el oxígeno (O2) es paramagnético, el C.M. ejerce una acción de migración alineada sobre el oxígeno disuelto en el líquido, ocasionando un cambio en la concentración del elemento dentro de la célula. Al aumentar la intensidad de C.M., hay una mayor concentración de oxigeno que ha de beneficiar aquellos tejidos isquémicos, donde la circulación arterial se encuentra empobrecida.(14)
Para entender el grado de oxigenación de que estamos hablando, imaginemos que el Oxígeno es recogido a nivel de los pulmones por la hemoglobina y luego transportado por esta, hasta la célula más alejada al final del árbol circulatorio; supuestamente el órgano más lejano en este sentido es la piel, que de alguna manera constituye el límite del sistema; la piel de modo fisiológico libera pequeñas cantidades de oxígeno que por supuesto están en dependencia del grado de oxigenación del organismo. Se han realizado mediciones de esta liberación transcutánea de oxígeno y se sabe que se eleva como promedio hasta un 200 % por la aplicación del campo magnético.
3. Efecto sobre el metabolismo del calcio en el hueso y sobre el colágeno. (2,3,14,27-32) Un efecto importante de la magnetoterapia es su capacidad para el estímulo trófico del hueso y del colágeno, efecto ligado a la producción local de corrientes de muy débil intensidad, por el mecanismo de la piezoelectricidad o también llamada en este caso magnetostricción. Ya comentamos la observación de la osteoporosis producida en ausencia de campos magnéticos. A la inversa, la magnetoterapia ayuda a la fijación del calcio en el hueso, por lo que se emplea en osteoporosis general o localizada, síndrome de Sudeck, retardos de osificación y seudoartrosis. Ya desde finales de los años 70`Basset demostró las bondades del campo magnético, con sus trabajos en pacientes con fallo en la consolidación de fracturas, e incluso trabajos importantes con pacientes operados en varias oportunidades por fracaso de injertos óseos, muchos de los cuales con osteomielitis y supuración por largos meses. En este sentido declaró: “Si la única ventaja de los campos electromagnéticos fuera su habilidad para reducir el tiempo de invalidez, después del primer procedimiento quirúrgico, ya estaría justificado el empleo de este método como primer acercamiento. “La seguridad del método continúa siendo evidenciada por la carencia relativa de complicaciones y por la tasa de éxito en fracturas con infección activa (sólo el 1,5 % no se unió)”. O sea, que en su grupo de pacientes existió un buen resultado independientemente del tiempo de evolución de la enfermedad, del número de operaciones fallidas previas, de la presencia de infección e independientemente del tipo de germen.
Los campos magnéticos estimulan la producción de colágeno, lo cual es de interés tanto en los procesos de cicatrización como para la prevención del envejecimiento de la piel. Aplicando campos magnéticos a cultivos de condroblastos, se ha observado un aumento en la síntesis del colágeno (Basset y Frank). Se ha comprobado además(14), un incremento en la conversión de 3H-prolina en 3H-hidroxiprolina, en cultivos de células óseas embrionarias, expuestas a la acción del campo magnético (Jackson y Basset). Dado que el colágeno forma la substancia intercelular, es posible encontrarlo, en distintas proporciones, en todo el organismo. Los ligamentos, las fascias musculares, el estroma de la membrana sinovial presentan fibras colágenas en disposición laxa. El cartílago articular muestra una trama de fibras colágenas en una matriz de substancia fundamental de proteoglicanos. En los huesos, el colágeno junto con los mucopolisacaridos y mucoproteínas constituyen la materia orgánica, y representan un 25% del tejido óseo. Se ha reportado que, la aplicación de campos magnéticos produce efectos benéficos, en la reducción del proceso inflamatorio y la detención del proceso degenerativo fibrinoide, originados en la ruptura del tejido conectivo. (14)
4. Relajación muscular. (3,10,12,19,33-35) Los campos magnéticos tienen un importante efecto de relajación muscular, tanto sobre la fibra lisa que constituye las paredes de los vasos sanguíneos, el tubo digestivo y las vías urinarias, como en la fibra estriada que constituye la musculatura fundamental del esqueleto. Este efecto de relajación se debe a la disminución del tono simpático o del nivel de contracción involuntaria de estos músculos. Esta acción sobre la fibra estriada supone un efecto relajante o, en su caso, descontracturante sobre el músculo esquelético. En su actuación sobre la fibra lisa, la magnetoterapia presenta un efecto relajante y antiespasmódico en espasmos digestivos, de las vías biliares y de las vías urinarias así como en el asma. Para influir en estas acciones se producen efectos tanto a nivel local en el sitio de lesión, como a nivel central lo que trae consigo de modo general una disminución del tono simpático y un efecto de relajación o de sedación global.
Luego de abordar someramente estos cuatro efectos biológicos entre los tantos que se pueden precisar de los campos magnéticos hay que hacer mención de los tres efectos generales resultantes de esta terapéutica.
1. Efecto antinflamatorio o antiflogístico.
2. Efecto regenerador de tejidos.
3. Efecto analgésico.

Tendinitis Poplítea

(Fuente: http://cto-am.com/poplitea.htm)

Anatomía

El músculo poplíteo está situado en la parte posterior de la rodilla, debajo del gemelo externo. Es un músculo pequeño, corto, aplanado y triangular. Está compuesto de una parte muscular y otra tendinosa.

La parte muscular del poplíteo se origina en la diáfisis de la tibia en el lado posteromedial, a nivel del labio superior de la línea oblicua y cara posterior de la tibia, por encima de la línea oblicua del sóleo. En el extremo opuesto el tendón se inserta en la parte inferior externa del fémur, el epicóndilo femoral lateral (en la fosa poplitea) y pasa por debajo del ligamento lateral externo que también se inserta en el cóndilo femoral lateral. Posee una bolsa serosa que se suele comunicar con la sinovial de la rodilla formando el llamado receso subpoplíteo.

Está inervado por el nervio ciático poplíteo interno y tibial posterior (L5).

Si nos fijamos en la ilustración se puede ver que el músculo / tendón se une con el ligamento popliteofibular, en una especie de "Y'. El ligamento se origina en la cabeza del hueso peroné, y el extremo opuesto se fusiona con el tendón del músculo poplíteo, ya que se inserta en el epicóndilo lateral del fémur. Como se puede ver los músculos, tendones y ligamentos están íntimamente relacionados entre sí.

 

El ligamento popliteoperoneo desempeñar un papel pasivo directo en el fortalecimiento de esta región de la rodilla, pero el músculo también desempeña un papel activo en la estabilización lateral de la rodilla impidiendo el desplazamiento en varo y también tiene un papel específico  activo de desbloquear la rodilla, cuando una persona está de pie tiene la rodilla bloqueada. Cuando una persona está de pie relajado y con las rodillas rectas, las rodillas no ceder porque está bloqueada en extensión [explicar este poco más]. Cuando el músculo poplíteo se contrae, puede liberar el bloqueo y permitir el movimiento normal de nuevo de la rodilla.

El poplíteo también tiene algunos otros elementos más  sutiles. El músculo poplíteo está vinculado al menisco lateral. Diminutas hojas fibrosas (o fascículos) lleguen efectivamente a partir del tendón poplíteo para insertarse en la parte posterior del menisco lateral, y desempeñar un papel en la estabilización del movimiento del menisco externo.

Esta relación íntima del tendón del músculo poplíteo al menisco lateral permite que el tendón del músculo poplíteo tenga que de hecho penetrar a través de la cápsula en la parte posterior para entrar dentro de la articulación de la rodilla. Durante la cirugía artroscópica el tendón se puede ver en el interior de la cavidad articular en su ruta, detrás del menisco lateral a medida que pasa hacia arriba para unirse al cóndilo. 

El músculo poplíteo actúa como flexor y rotador de la pierna, y junto con el ligamento poplíteo limita el desplazamiento anterior del fémur junto con el ligamento cruzado anterior. Cuando la pierna esta apoyada en el suelo, este músculo interviene como iniciador de la rotación, rotando lateralmente el fémur. También desempeña un papel importante en la dinámica de la rodilla, moviendo hacia atrás el menisco externo

 


El tendón poplíteo evita las torsiones hacia fuera de la mitad inferior de la pierna durante la carrera. La carrera en descenso de pendientes y la excesiva rotación del pie hacia dentro (pronación) tienden a aumentar el desplazamiento femoral anterior y la tensión sobre el tendón poplíteo, creando en ocasiones dolor e incluso provocar desgarro.


Etiopatogenia

La potencia entre los músculos extensores y  flexores de la rodilla tiene que estar equilibrada. Si la fuerza de los flexores no es de al menos un 70% de la fuerza existente en los extensores de la rodilla se produce una descompensación y en estos casos es mas fácil provocarse lesiones.



 

La hiperpronación o excesiva carrera cuesta abajo son factores favorecedores en la aparición de la tendinitis poplítea ya que tienden a aumentar el desplazamiento femoral anterior y la tensión sobre el tendón poplíteo

El tendón poplíteo se inflama y duele debido al uso excesivo. El tendón poplíteo entra en contacto inmediato con la cápsula articular, una serie de ligamentos y tendones, y los huesos de la rodilla. Con cada movimiento de la rodilla, el tendón poplíteo se desliza más allá de estas partes, que pueden irritar el tendón. La irritación crónica conduce a la inflamación del tendón y las estructuras circundantes, con el desarrollo gradual de la tendinitis poplítea. Las lesiones por uso excesivo del tendón poplíteo se producen cuando se repite una actividad en particular (por lo general correr, saltar o de alto impacto) hasta que haya microlesiones de los tejidos que componen la sustancia del tendón. Esto provoca la aparición de hinchazón,  inflamación y dolor.

Manifestaciones clínicas y diagnóstico

El tendón del músculo poplíteo es sensible a la actividad y con el uso excesivo puede inflamarse (tendinitis) y causar dolor en la parte posterior de la rodilla, agravada durante las sentadillas profundas y particularmente cuando se corre cuesta abajo, se manifiestan a lo largo de la cara externa de la rodilla. La inflamación puede empeorar si a pesar del dolor se continúa con el ejercicio. Con el tiempo, se van provocando microlesiones que pueden causar la formación de un tejido cicatrizal de mala calidad. Este tejido cicatrizal puede producir dolor crónico y cada vez que se hace ejercicio. La tendinitis crónica puede requerir semanas para su total curación.

En la exploración la sensibilidad se encuentra en la zona de debajo del epicóndilo lateral y por encima de la línea de la articulación de la rodilla. El dolor parece situado profundamente en la rodilla.

El paciente también puede tener dificultad para extender completamente la rodilla.

El dolor de la tendinitis del poplíteo a menudo se puede provocar con la flexión de la rodilla mientras el tobillo descansa en la espinilla de la otra pierna en una posición en figura-de 4. En esta posición el tendón se encuentra justo delante del ligamento lateral externo de la línea articular. Si se tira del tobillo hacia la nalga en esta posición a menudo causa dolor.

Exploración

Sentado en una mesa con las piernas colgando, el dolor también puede ser provocado cuando el examinador gira el pie y la tibia hacia afuera.

El diagnóstico se puede hacer mediante la maniobra o test de Garrick, como se puede ver en esta imagen, en el que se determina la causa del dolor posterolateral de la rodilla

Hay dos tests que pueden ayudar a determinar la causa del dolor en la parte posterolateral de la rodilla. Si el tendón del poplíteo está inflamado, una prueba de Garrick o una fuerza externa pasiva suele reproducir el dolor posterolateral de la rodilla  (A), El paciente está en decúbito supino, la cadera y la rodilla están flexionadas a 90º, y se rota la pierna internamente. Se le pide al paciente que trate de mantenerlo en esta posición, mientras el examinador aplica una fuerza de rotación externa. Una maniobra alternativa (B) es  cuando el médico aplica una fuerza externa pasiva con la pierna en la misma posición.

Diagnostico diferencial

Hay que hacer diagnostico diferencial con las causas de dolor en la parte posterior de la rodilla

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Quiste de Baker.

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Lesiones del cuerno posterior del menisco medial

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Tendinitis del bíceps femoral: El dolor se experimenta en la parte posteroexterna de la rodilla.

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Tendinitis del gastrocnemio: El dolor puede ser experimentado en la cara interna o externa de la parte posterior de la rodilla.

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Otras causas menos comunes de dolor en la parte posterior de la rodilla.

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Aneurisma de la arteria poplítea: Esta condición ocurre generalmente en personas mayores y la causa suele estar relacionada con la edad, con la pérdida de elasticidad y el endurecimiento de la pared arterial. Con la dilatación del aneurisma se puede producir compresión local y  dolor, pero los síntomas más importantes pueden ser el resultado de que se formen coágulos en las paredes y que se suelten hacia la parte inferior de la pierna, impidiendo el suministro de sangre e inicialmente provocar un síndrome de claudicación intermitente (con dolor en la pantorrilla y los pies al caminar ) y posteriormente una obstrucción arterial provocando una isquemia con un pie de blanco frío (que es una emergencia médica).

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Lesiones de la esquina posterolateral: La esquina posterolateral es la región en el aspecto exterior de la parte posterior de la rodilla donde varias estructuras contribuyen a la estabilidad de la rodilla. Siempre hay una historia de un traumatismo grave seguido por dolor y sensación de inestabilidad de la rodilla. 

Tratamiento

El tratamiento empieza por evitar la actividad agravante. Si la zona no está muy inflamada, puede ser posible relajar el músculo y la fascia adyacente. Alternar el hielo y el calor, como se describe para otras lesiones por uso excesivo, puede ayudar a aumentar el flujo de sangre y quitar el exceso de líquidos inflamatorios.  El hielo provoca una vasoconstricción, lo cual ayuda a disminuir la inflamación. Introducir hielo picado en una bolsa plástica y envolverlo en una bolsa en una toalla y aplicar sobre la zona inflamada durante 15-20 minutos teniendo en cuenta evitar la producción de quemaduras y lesiones del nervio ciático poplíteo externo que pasa por  la cabeza del peroné, por el frío.

La tendinitis del poplíteo ocurre por una excesiva pronación o por correr cuesta abajo, por lo tanto se recomienda el uso una cuña varizante en el calzado (cuña de forma triangular que se coloca en la mitad medial del espacio entre el talón y el cuerpo del calzado) o una ortesis para limitar la pronación. Se debe evitar el ejercicio en carrera hasta que se pueda realizar sin dolor, evitando el descenso de pendientes durante algunas semanas más.

También son útiles los masajes para estirar el tejido y atraer calor a la lesión para aumentar la circulación de la sangre.

El ultrasonido para aumentar el flujo de sangre hacia el área afectada, ayuda a que la tendinitis mejore con más rapidez.

Las plantillas para el calzado, especialmente una cuña triangular colocada a nivel de la parte interna del talón (cuña en varo), ayudan a mantener el pie a salvo de rotaciones hacia dentro.

En los casos refractarios se puede beneficiar de una infiltración local con esteroides.

Ejercicios de estiramiento de los músculos poplíteos

La rehabilitación se inicia con ejercicios de estiramiento. Los estiramientos relajan los músculos, especialmente los de la corva, ubicado el parte posterior del muslo. El estiramiento también disminuye el estrés sobre el tendón poplíteo.
Para estirar el músculo poplíteo, que es un músculo que ayuda a flexionar la rodilla rotando la pierna. hacia dentro Por tanto, hay que ponerse con la pierna estirada y el pie rotado hacia fuera y mantener el estiramiento hasta 20 segundos. Se debe evitar ponerse en cuclillas o sentarte sobre las piernas cruzadas, pues estas posturas dañan el tendón poplíteo.

Ejercicios de fortalecimiento de los músculos poplíteos

Los ejercicios de potenciación empiezan cuando la tendinitis haya mejorado. Hay que ir aumentando progresivamente la cantidad de peso que se pone sobre la pierna afectada. En ningún momento se debe sentir dolor.

  1. En la pierna afectada poner un lastre tipo tobillera de unos 2 kg, tumbarse boca abajo en el suelo y realizar flexiones de la pierna hacia el glúteo de forma suave y lenta, sin movimientos bruscos. Realizar 2 series de 12 repeticiones. Sería recomendable iniciar el ejercicio con la realización del mismo, sin lastre, para calentar la zona.

  2. A la semana se realizará el mismo ejercicio pero en esta ocasión de pie y flexionando la pierna hacia el glúteo con una carga igual a la utilizada en el ejercicio anterior, lastres de 2 kg. Realizar 2 series de 12 repeticiones, iniciando el ejercicio con una realización del mismo sin lastres para calentar la zona. Se puede combinar esta recuperación con rodajes al 50% de intensidad y de no más de 30 minutos.

El ciclismo es una buena alternativa de ejercicio durante el período de curación.